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¿Qué queda de Edith Finch?

A veces hay que hablar de cosas de las que no queremos hablar

Estamos en plena época navideña, esta noche muchas familias se juntarán con más o menos ganas delante de una mesa para devorar una copiosa cena entre bromas, peleas y chistes rancios que nunca deben faltar en ese tipo de celebraciones. Otros lo harán de manera menos exagerada, supongo que porque hay algunos que no nos gusta irnos a la cama con la sensación de que se nos va a salir la comida por algún agujero y porque saludar a Papa Noel mientras te limpias las babas arrodillado delante de un retrete no es la mejor escena que puedes regalarle al viejo barbudo. Por desgracia también habrá  personas que sea justo en este momento del año en el que empiezan a echar más en falta a los seres queridos que nos han abandonado. Sea como sea, hoy no es el mejor día para jugar What Remains of Edith Finch?.

Si el año pasado fue Firewatch de Campo Santo el que nos hacia poner los pies en la tierra dejándonos jugar una historia que hizo sonrojar a la narrativa de casi cualquier juego de 2016, este 2017 es Giant Sparrow (The Unfinished Swan) con otro juego de dar paseos el que rompe el esquema. En esta ocasión nuestro personaje, Edith Finch, recibe una llave y un mensaje nada más comenzar el juego para que vuelva a la vieja casa donde residía su numerosa familia y encontrar respuestas a ciertas preguntas que llevan en su cabeza desde que era una niña prácticamente.

Y comienza con una muy buena introducción demostrando que crear una atmósfera se puede hacer “simplemente” con buenos planos y efectos de sonido. Edith avanza hacia la vieja casa de su bisabuela tras aparecer delante de una valla a unas cuantas decenas de metros del curioso edificio, un momento que Giant Sparrow aprovecha a la perfección para meternos en el personaje, explicarnos un poco sus motivaciones y sobre todo concebir ese aura de misterio que durará las tres horas aproximadas que tardarás en terminarlo. Lejos de colocar unos textos a modo de subtítulos en el juego, What Remains of Edith Finch? se las arregla para hacer que toda palabra forme parte del escenario e incluso en ocasiones nos permitan jugar con las propias letras ya sea manipulándolas con una cometa o ampliando su fuente simplemente acercándonos a ellas antes que desaparezcan. Este tipo de detalles son los que te hacen saber que en el desarrollo había una buena cantidad de amor por parte del equipo. Necesaria, muy necesaria en esta ocasión.

Nuevamente no podemos quejarnos de temas maduros en los videojuegos teniendo representaciones como las de Firewatch o What Remains of Edith Finch?. Esta vez alrededor de unos temas principales como pueden ser los secretos de familia y la muerte, Giant Sparrow, ha cogido un buen puñado de material para aderezarlo mientras vivimos las historias de la familia Finch en su propia piel. Asuntos tan peliagudos como el suicidio o la depresión son tratados con una humanidad desgarradora que va directa a tocarte en ese órgano alojado en tu pecho que muchas veces somos incapaces de utilizar. No fueron dos ni tres las ocasiones en las que me sorprendí o cayeron lágrimas por mis mejillas, saben perfectamente manejar el momentum y darte un buen puñetazo justo donde duele. La interactividad con la casa es prácticamente anecdótica, es un walking simulator al fin y al cabo, pero las situaciones que nos obligan a tomar el control por ejemplo de un columpio, un juguete en una bañera o un tiburón cayendo por un barranco (sí, lo sé, ya lo veréis), son muy gratificantes y te impedirán aburrirte al mismo tiempo que aumentan tus ganas por saber que ocurrió en la vida del familiar de la que nos hacen partícipes.

Sin duda alguna Giant Sparrow se ha coronado como uno de los vencedores indies de este año con su buen hacer en What Remains of Edith Finch? haciendo algo prácticamente imposible en un mundo del videojuego poblado de cajas de loot, disparos y multijugadores online: introducir temas que importan sin tratarnos como niños. Pero un consejo: jugadlo después de estas fechas. No es el momento.

 

 

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