Nina, have faith

N?na, Ha?e F?aith

 N?na, Ha?e F?aith

Juegos flash los tenemos a miles por la red de redes. Unos han sido exitazos totales tras su salida, otros pasables y otros son malos, malos de atascar el fregadero, malos de atrancar el cagadorium, MALOS. Pero estos juegos también han supuesto un paso adelante para los desarrolladores independientes, les ha dado bastante vida a la hora de crear cosas sencillas y con las que poder expresar ideas mediante una jugabilidad simple pero elaborada (o no). El juego del que voy a hablar fue realizado en una semana porque así lo estipularon las normas del concurso de Game Prototype Challenge, y el amigo Droqen se marcó este juegazo que pese a no estar totalmente pulido, los controles patinan bastante, es digno de elogio para estar realizado en tan poco tiempo.

Normalmente al encarar un juego en flash lo que buscamos es diversión simple e inmediata, no nos interesa el argumento nos da igual matar patos que extraterrestres, rescatar princesas que sacarnos mocos de la nariz. De hecho la gran mayoría de los juegos en flash son de ese palo, el resto son juegos indies que buscan hacerte pensar con un argumento abierto a la interpretación e intentan que saborees algo diferente de lo que estás acostumbrado. Caviar en formato flash.

En NHF encarnaremos a una pequeña criatura que nada más comenzar la aventura tiene que seguir a su amig@/novi@ hasta una plataforma en lo alto de la pantalla en la cual nos pedirá que cerremos los ojos. Todo se oscurecerá y al abrirlos no nos encontraremos exactamente donde estabamos, el mundo se ha vuelto de un color azul verdoso y un ser añil escapa por donde hemos venido. Le perseguiremos pero el muy canalla nos bloqueará el paso. Para poder continuar deberemos cambiar la dimensión de nuevo cerrando los ojos pero lejos de volver a nuestra tranquila realidad amarilla con nuestro amigo, cambiamos a una violeta y granate donde el ser raro se ha convertido en un esqueleto de ojos rojos a quien deberemos eliminar para seguir avanzando. Al volver a la dimensión azul lo que aparecerá en lugar del ser extraño, será un fantasma apenado.

Así empieza NHF, perdiendo a un ser querido, buscando una salida de ese lio interdimensional en el que nos encontramos y eliminando a quien se atreva a ponerse en nuestro camino sin una buena razón. Contado así todo es bastante simple, seguro que nos dirán que hacer, como maniobrar y a quien matar. Error.

Una de las partes importantes en este juego de Droqen es que el lenguaje no será nuestro aliado porque si bien nos da pistas para entender las frases que nos van apareciendo, algunas de ellas son ilegibles o difíciles de adivinar por contexto. Será el momento de intentar descifrar parte de los textos y de aclarar a través lo que vemos en pantalla a quienes queremos o debemos matar. La dualidad de dimensiones y las estatuas repartidas por los niveles nos ayudarán a comprender un poco más que es lo que hay que hacer mientras cumplimos nuestro objetivo que consistirá aparentemente en completar pantallas para seguir hacia adelante en busca de respuestas.

Todo está presentado con unos gráficos retro pero no exentos de amor. Veremos claramente, a pesar de tener un pequeño tamaño, la tristeza de nuestra primera víctima mirando cabizbajo hacia el suelo, un corazoncito al lado del personaje subir y bajar sin parar o los pixeles rojos al disparar a un enemigo. No tiene mucha más historia, son unos gráficos simples pero trabajados. Nadie necesita unos gráficos brutales para disfrutar, y si los necesitas te vas a perder muchas joyas en este mundo.

Respecto al apartado sonoro podemos decir que los efectos son correctos sin más unos ruidos de eye-laser por aquí, otros de impacto contra el enemigo por allá; en cambio la música a mi parecer machaca mucho al jugador a pesar de que al alternar de dimensión también cambia la melodía. Me quejaría amargamente por un fondo así pero teniendo en cuenta el tiempo del que disponía tampoco había espacio para florituras. Además estamos hablando de una experiencia breve de modo que no es un problema muy grave.

Probablemente sería también la escasez de tiempo lo que hizo que la jugabilidad sea lo que más flaquea en su flash. El personaje es difícil de controlar, no responde exactamente a lo que queremos que haga en el momento preciso y esto es muy importante sobre todo de cara a las últimas pantallas donde comprobé que mucha gente no había sido capaz de llegar por la compleja realización de muchos de los saltos al exigir una precisión casi milimétrica. Algo por ejemplo verdaderamente inexplicable es tener que pulsar repetidamente una tecla de dirección para correr en lugar de hacer sencillamente una doble pulsación y mantener o haber incluido un botón para correr.

A la hora de juzgarlo no quise tener demasiado en cuenta este fallo, entiendo que la jugabilidad lo es todo en un juego pero también comprendo que es un desarrollador novel (a pesar de tener ya algún juego a su espalda) y que el concurso le obligaba a trabajar contrarreloj. Por eso y porque muchos de los que se rindieron criticando de manera exaltada el control no merecían ver lo que había más allá de las últimas pantallas, que sin ser extremadamente importante para la historia para mí le hizo ganar muchos puntos al aprovechar las diferentes dimensiones de una forma tan loca e inteligente y hacerte pensar aún más que es lo que ocurría en ese mundo de realidades paralelas.

Es un buen juego, es gratis, se puede jugar desde el navegador y además no os llevará más de 15 minutos completarlo una primera vez. Luego podéis seguir jugándolo para ver si hay más secretos ocultos pero os aviso de que hagáis lo que hagáis el final será el mismo, esto lo corroboré preguntándole al mismo autor al dedicarle bastante tiempo y ver que hiciera lo que hiciera no variaba un ápice la historia. Y ahora jugadlo, la mortadela está bien pero de vez en cuando hay que darse un capricho.

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