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Análisis – Owlboy (PC)

The Truth, I think, is often the greatest gift

Años llevamos intentando respirar bajo una montaña de juegos con la estética de las consolas de 8 y 16 bits. No me malinterpretéis, me encantan ese tipo de gráficos pero es cierto que muchos de esos títulos que cargan con pixeles e intentan traer mecánicas de antes con un giro se quedan en ideas mal planteadas sobre el papel que intentan aprovecharse de la nostalgia. Sin embargo no sería justo decir que Owlboy intenta aprovechar dicha nostalgia, o al menos no mala manera.

D-Pad Studio comenzaba a engendrar su título más popular, que duda cabe que ha sido un éxito de crítica (y con razón), hace nada menos que nueve años. Con unos gráficos de 16bit y unos pixeles bien gordos antes justo de que comenzara el regreso de los noventa, unos dulces noventa en los que Leticia Sabater tenía su primer himen y Sonic y Mario luchaban por los primeros puestos de ventas en las batallas Sega Vs. Nintendo, Owlboy ya tenía sus primeros bocetos en papel con esa más que probable idea en mente.

owlboy-expressiveEs mentir descaradamente decir que algo no entra por los ojos. Owlboy entra y desde el primer momento los fondos parallax en movimiento, las animaciones de todos los personajes realizadas con un mimo absoluto y lo tremendamente efectista que es tener un mundo compuesto por islas conquista al jugador. Por suerte para el jugador D-Pad Studios no se quedaron en un apartado gráfico excelente, supieron trasladar al gamepad dicha belleza.

Otus, protagonista de la aventura y búho mudo de nacimiento, responde de manera perfecta a un control bien pensado para acompañar un diseño de niveles magnífico. Sus desarrolladores catalogan la aventura como un “enorme mundo abierto que explorar“, quizás enorme sea un poco exagerado pero está bastante cerca de la realidad y cuando tienes un mundo bidimensional y un protagonista con la capacidad de volar hacer algo así no es tarea fácil.

Para defenderse nuestro joven búho solo tendrá la capacidad de girar y embestir, de esta manera puede aturdir levemente a algunos enemigos o atravesar ciertos obstáculos pero a lo largo de la aventura podrá utilizar su innata habilidad para agarrar cosas para llevar a sus compañeros de viaje, a cada cual más carismático y que parecen sacados totalmente de un Final Fantasy IX, en volandas y es aquí donde el control importa. Cambiar entre los compañeros y utilizar el segundo analógico para apuntar es algo completamente natural, casi ni necesitas una ayuda de botones para saber que hacer en cada momento y mucho menos tener que acceder a menús para seleccionar algo, Owlboy tiene uno de esos esquemas de control que da gusto jugar y que se adaptan tan bien a cualquier situación sobre todo por la ausencia de pausas en la acción y contar con un amplio repertorio de habilidades.

El juego de D-Pad Studios sabe dar la cara cuando debe parecerse a Zelda. A la hora de la verdad, las mazmorras del juego, el diseño es espectacular y realmente variado. La primera cueva que deberemos superar nos enseñará a luchar contra nuestros enemigos y simpatizar con el sistema de apuntado y así salir preparados para los siguientes desafíos mientras nos presentan a algunos de los personajes y va sentando las bases de una historia que parece ir de piratas con sed de poder pero se va complicando a medida que avanza la trama. Después de esta primera toma de contacto en nuestro pueblo natal, cargado de NPCs que ayudan a aprender algo más sobre Vellie, el mundo se va abriendo y nuevas zonas son visitables. Una jungla, una nave enorme pirata, una especie de volcán, prácticamente todas aplican diferentes mecánicas no vistas antes y es de agradecer para aumentar la frescura del gameplay y no cansarnos antes de tiempo como probablemente pasaría con un título de este tipo.

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Es complicado ponerle pegas a un juego que es bonito, agradable de controlar y que además contiene una historia de un “perdedor” con algunos giros de guión bastante impredecibles, aún más cuando la banda sonora es espectacular (en serio, algún día tiene que volver Music Sunday solo para hablar de esta). Pero si hay que ponerle alguna es que quizás es demasiado sencillo. Las muertes en la partida solo se centran en algún punto en el cual se te puede atragantar alguna mecánica pero el aumento de vida y de potencia de fuego, que se consigue acumulando monedas, es demasiado generoso para el desafío que propone. Quizás si hubiera sido menor la dificultad hubiera aumentado un poco beneficiando al jugador.

Owlboy está cargado de carisma, un buen hacer que enseña el cariño que sus desarrolladores han puesto en él y recuerda a los juegos de los noventa solamente para lo bueno, los secretos que se encuentran por el escenario son variados y aumentan su longevidad en el buen sentido y sin plumero alguno lo cual es de agradecer en un mundo cargado de DLCs. Un buen trabajo.

 

ay que bonito ay

 

 

 

 

 

 

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