Análisis – Bit.Trip Runner

Cuando internet llegó a mi casa los juegos en flash todavía no eran una plaga, Francia había ganado su mundial de fútbol y los ratones eran de bola y tenían una mayor esperanza de vida gracias a que no destrozábamos el botón izquierdo al presionarlo tropecientas mil veces para superar la puntuación de nuestro amigo en cualquier «juego de título aleatorio de matar cosas». Y aquí estamos hoy 13 años más tarde preocupados porque nuestros mayores jueguen demasiado a juegos en flash y de Popcap pero viendo como géneros poco explotados en el pasado hoy los tenemos hasta en la sopa gracias a la App Store y páginas como Newgrounds o Kongregate. Uno de ellos es el género Runner, que yo siempre recordaré como género «Adventure Island«, algo tan simple como correr sin parar hacia adelante saltando y agachándonos para evitar objetos/enemigos y si los desarrolladores han echado a volar la imaginación otras cosas que solo requerirán de la pulsación de un botón. Sencillo pero efectivo, siempre nos hacen quedarnos pegados a la pantalla para superarnos y poder twittear nuestras puntuaciones para pasarlas por la cara de nuestro timeline hasta que alguien nos supere y vuelta a empezar. ¿Qué ocurre entonces cuando en lugar de ser infinito lo dividimos por niveles cortos? ¿Qué ocurre cuando le metemos chiptune a tope con una estética completamente retro y hacemos que el nivel esté basado completamente en el ritmo de la música? Bit.Trip Runner, eso ocurre.

Este juego pertenece a la saga Bit.Trip de Gaijin games, un estudio que empezó desarrollando juegos para WiiWare y que poco a poco se han ido extendiendo a otras plataformas como iOS, PC o próximamente 3DS en un recopilatorio la saga al completo. Estos audaces desarrolladores han tenido en todos ellos dos ideas muy claras: la primera, que todos sus juegos tendrían un estilo completamente retro con sabor muy intenso a los ochenta y con melodías chiptune, y la segunda que jugabilidad y ritmo irían de la mano. Ambas se cumplen en Bit.Trip Runner a la perfección.

Mr VIDEO!Lo primero que nos choca al ejecutarlo, si no conocemos la saga, es esa cantidad de colores vivos en pantalla y esos pixeles enormes completamente retro pero en una moderna tridimensionalidad. Todo, todo no, Mr.Video el protagonista de nuestra aventura, y de la saga, estará en 2D y sus animaciones serán tan Atari como el resto del juego pasando de estar de pie a saltar en un frame algo que no molesta porque va muy de la mano con toda la estética que lo rodea.

Pero vayamos al grano, al cómo se juega , a que diferencia Bit.Trip Runner de cualquier otro título del género como Canabalt o el juego del unicornio robot de Adult Swim. Para empezar el título de Gaijin Games no es infinito como la gran mayoría, está compuesto por tres mundos en los cuales habrá 11 niveles y un jefe final por cada uno de ellos. Deberemos recorrer todos ellos saltando, devolviendo bolas, destruyendo barreras y deslizándonos por el suelo con un bonito scroll horizontal, y a lo largo de estos habrá que recoger unos lingotes de oro para poder acceder a una fase extra aún más retro y que mantendrá exactamente las mismas premisas que el título pero con una estética que nos recordará un poco a Pitfall. Si no conseguimos todos los lingotes no habrá fase de bonus y punto, de hecho si ponemos la dificultad en el modo perfect nos obligarán a recoger todos los lingotes y al perder alguno automáticamente nos mandará de nuevo al inicio del nivel. He aquí el que creo que es el peor de los fallos del juego.

Todos los niveles de Bit.Trip Runner empiezan con una dificultad realmente baja como si quisieran que fueras calentando para lo que va a venir, y eso haces, los pasas muy rápido y fácil. Llegó un punto en el que mientras jugaba el primer mundo pensaba que este era un título que podía pasarme en una tarde con pausas para merendar inclusive, pero estaba realmente equivocado y cuando llegué al último nivel antes del jefe final me trague mis palabras. Los niveles son cortos sí, pero requieren, a medida que se avanza en el mundo, un nivel de precisión a los mandos y memorización del escenario demasiado altos ya que el error viene por la frustración de repetir los niveles una y otra vez. La repetición no es algo que me moleste mucho siempre y cuando hablemos de microniveles como los de Super Meat Boy en el que la duración de estos no excede casi nunca los 30 segundos, en cambio aquí me he visto obligado a repetir tramos realmente aburridos de un nivel que puede durar entre 1 y 2 minutos sabiendo que el próximo salto no lo podré salvar con mis reflejos porque muchas veces requiere aprenderlo antes para hacerlo bien en la siguiente ocasión.

Como quiero a ese pedazo de carne

Un runner suele ser infinito porque los obstáculos y plataformas van generándose aleatoriamente, siempre bajo unas normas que permitan al usuario poder continuar gracias a sus reflejos, aquí en cambio esa mentalidad se pierde completamente al tener unos escenarios predefinidos y va mucho más de la mano del ensayo y el error como si se tratase de un Dragon’s Lair.

Hablemos de estos escenarios, hablemos de la música. Como bien he dicho antes los juegos de esta compañia tienen algo en común y es su relación entre jugabilidad y ritmo, aquí directamente jugaremos sobre la música. Cada uno de los niveles de este runner caminarán paralelamente al ritmo del chiptune del mundo de modo que cuando veamos ese fuego que hay que saltar o esas escaleras que hay que subir se reproducirán unos sonidos acordes a la acción que estemos realizando y con diferentes tonalidades dependiendo de si lo hacemos en el momento exacto que debemos o nos hemos retrasado/adelantado un poco. Esto en principio te empuja a realizarlo con la mayor exactitud posible para que quede como se supone que debería de quedar pero la aleatoriedad de dichos sonidos hacen que a veces no suene todo lo bien que debería, a mi gusto, y las cruces que vas consiguiendo por el camino y que aumentan tu puntuación a la vez que hacen más compleja la canción, hacen que te olvides finalmente de algunos sonidos porque molestan más que animan.

Finalmente creo que uno de los puntos fuertes de todos los juegos de Gaijin es su capacidad para coger un sistema de juego simple y llevarlo a otro nivel en el que la diversión se multiplica pero sin perder sencillez. Con este Bit.Trip Runner no lo han conseguido trasladar de una manera completamente satisfactoria haciendo que el método prueba y error sea demasiado importante y la frustración en ciertos niveles algo insalvable que te hará desear finalizar el juego cuanto antes en lugar de querer más niveles.

 

 

 

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