Retro-Replay: Ninja Gaiden (I,II y III) – NES

Los ninjas, esos asesinos/espías japoneses que llevan de moda desde hace más de tres décadas, unos personajes que el anime no nos ha dejado olvidar aunque quisiéramos, y si nos dejaban ya vendría Estados Unidos con tortugas mutantes adolescentes para recordárnoslos. El guerrero americano, los 3 pequeños ninjas y cantidad de películas japonesas de escaso presupuesto han alimentado las infancias de millones de niños y por supuesto también el del mundo de los videojuegos con joyas como Shinobi o la que hoy toca, la trilogía de Ninja Gaiden (Shadow Warriors en Europa) para NES.

Hablar de Ninja Gaiden es hablar de historia del videojuego, de esos juegos que de una tacada te duraban una hora pero solo si antes habías estado meses enteros jugándolos y aprendiendo la forma ideal de completar todos los niveles arriesgando el número menor de vidas posibles.

Podría comentaros acerca de la historia de los tres juegos por separado, de como hay un castillo diferente para cada uno de ellos, de como el mal llega a la tierra o porque siempre hay una chica a la que salvar, pero sería perder el tiempo. Todos sabemos que ahora, con más años de los que queremos encima, nos importa bastante poco la razón (en este tipo de juegos que sabemos que NO van a tener una gran historia), y aunque fue bastante impactante en la época la inclusión del Tecmo Threatre, el nombre que le pusieron a las “cinemáticas” del juego donde había animaciones que no superaban los tres frames por segundo y unos giros argumentales dignos de la mejor película ochentera de acción, nosotros hemos venido aquí por el reto, para quemarnos los dedos con el pad de NES, para enfrentar a nuestro cerebro a una situación en la que perros, águilas, soldados y jugadores de fútbol americano vienen corriendo a atacar a un ninja. Hemos venido por la dificultad y por los lulz. Y vaya si los encontraremos.

Ninja Gaiden es el típico juego de acción y plataformas de finales de los ochenta y principios de los noventa. La gente estaba muy colocada por aquel entonces y por ello los enemigos no tienen coherencia alguna en ningún juego (quizás algo en la tercera parte por aquello de que hay robocs), puedes estar en un bosque luchando contra un hombre con capucha que te lanza cruces y al siguiente instante que venga un soldado con una metralleta o una especie de jaguar corriendo. Eso sí, que los enemigos sean absurdos no significa que no te lo vayan a poner difícil, estarán bien posicionados y más de una vez tendrás que valerte de tu picardía para hacer que salgan y así poder avanzar más fácilmente o simplemente avanzar.

Ese ninja que vuela tiene casi la misma posición que otro enemigo…un perro

Para derrotar a dichos enemigos Ryu Hayabusa dispondrá de su espada como arma principal pero durante la aventura podremos encontrar diferentes power up en forma de armas secundarias que consumirán nuestros puntos de magia/chakra/jutsu o como queráis llamarlo. Es quizás en este aspecto en el que Ninja Gaiden ha evolucionado más ya que, con cabeza, se han ido eliminando y añadiendo nuevos items en cada nueva entrega. Por ejemplo en la primera aventura había un item que al saltar y atacar te permitía dar una voltereta que destruía a cualquier enemigo pero cualquier salto con ataque te consumía la preciada magia ya que no había manera de realizar un ataque normal, ese item fue completamente eliminado en posteriores entregas y sustituido por otros bastante más útiles como un disparo vertical o un escudo de fuego que podías ejecutar cuando quisieras. Esto es muy importante porque dichas herramientas son imprescindibles para seguir avanzando en según que zonas. A partir de la segunda entrega se introdujo un nuevo power up con forma de pergamino que nos permitía aumentar nuestros puntos de magia para así poder utilizar los items un mayor número de veces, eso sí, normalmente estarán situados en puntos de difícil acceso o medio escondidos para que nos los perdiéramos. Exclusivamente en la tercera entrega encontramos uno que será un upgrade de nuestra espada para que nuestro rango de ataque sea mucho mayor, este nos facilitará mucho las cosas en la cantidad de fases en las que está dividido cada acto y haremos todo lo posible para conseguirlo y no perderlo.

Toda la saga tiene la misma mecánica de niveles. Cada uno de los 6-7 actos en los que está dividido el juego estarán compuestos por varias fases y al final de dicho acto aparecerá un jefe final con una barra de vida como la nuestra al que habrá que observar para hallar la mejor manera de derrotarle. Pero empecemos por las fases.

¡DRAMAH!

En la primera entrega todos los niveles tenían un scroll lateral y punto, no existían mecánicas que cambiara el estilo de juego más allá de saltar, trepar y matar enemigos, y no es que en las otras dos entregas el concepto básico de juego cambie mucho pero si se agradecen pequeñas variaciones en los niveles. Un ejemplo es la fase donde un viento huracanado nos obliga a calcular nuestros saltos con mayor precisión u otra donde estamos en unas cascadas y el agua nos va arrastrando poco a poco haciendo más difícil atacar a los enemigos. En la tercera entrega trata de innovar un poco más y nos encontramos con alguna fase de desplazamiento vertical en el que tendremos que ir ascendiendo por el nivel, incluso en una de ellas estaremos perseguidos por un rio de lava (o vertido tóxico, no lo recuerdo) y tendremos que ascender rápidamente y sin errores para no perder irremediablemente una vida. Ryu Hayabusa también evoluciona un poco en cada entrega y esto va íntimamente relacionado con los niveles. En el primer Ninja Gaiden solo podíamos colgarnos de la pared y escalar aquellas superficies predispuestas a ello, esto cambia en la siguiente entrega ya que podemos realizar la escalada en cualquier superficie, cosa que facilita un poco la tarea plataformera ninja. En el último de los juegos el señor Hayabusa además podrá colgarse y deslizarse por tuberías, lianas o plataformas horizontales colocadas estratégicamente para ello, haciendo que aumente un poco la variedad de acciones a la hora de atravesar un nivel. En el aspecto de diseño de niveles digamos que las secuelas han hecho lo justo por evolucionar, han cambiado un poquito año tras año como si se tratase de un Pro Evolution Soccer pero sin arriesgar demasiado ya que la fórmula funcionaba, y si funciona y la gente lo compra ¿Para qué cambiar?

Los jefes de final de fase son la otra parte de Ninja Gaiden. Quitando los de los tres primeros actos de cada juego que no requieren demasiada pericia con el mando sino simplemente observar y ver claro como tiene un punto débil donde puedes molerle a palos sin piedad,  el resto de ellos te obligarán en muchas ocasiones a esquivar como si no hubiera un mañana, exprimirán realmente tus reflejos cuando te lancen varios disparos y veas que, o lo haces bien a la primera o no vas a aguantar para quitarle las otras 10 barritas de vida que le quedan. Son bastante difíciles pero el que se lleva la palma es el jefe final del juego, un ser que te obliga a enfrentarte a él en 3 ocasiones y cada una de ellas con una forma diferente y por lo tanto con diferentes patrones de ataque, y esto ocurre en cada una de las entregas. En el nivel final varía un poco la mecánica de continuaciones y vidas, si pierdes la última vida el juego te obligará a empezar desde el principio del acto (esto se mantiene durante todo Ninja Gaiden 3 y en este solo tienes CINCO continuaciones) cuando normalmente lo hace desde el  ‘checkpoint’ que es la fase donde te quedaste, si el enemigo final te arrebata una vida, también te devuelve al principio del acto pero al volver a la cueva del enemigo este tendrá la forma en la que lo hayas dejado, tampoco es demasiado consuelo porque las últimas fases son bastante complicadas de atravesar y primero tienes que llegar al final boss con algo de vida.

¡Qué fácil parece cuando te lo sabes!

Antes de cerrar este Retro-Replay quizás es conveniente hablar del apartado sonoro. La música de Ninja Gaiden es droga, son esas melodías de juego de 8-bit que se te quedan en la cabeza y que se repiten una y otra vez mientras juegas pero que cuando te quieres dar cuenta estás tarareando para tus adentros mientras haces otras cosas. Gran parte de ellas son una mezcla muy jodida que te hace pensar que Anamaguchi viajó al pasado junto a una canción de Eurobeat e hicieron el amor muy fuerte para parir semejantes temas.

La trilogía de Ninja Gaiden es muy difícil y muchas veces te hace perder la paciencia ante las “trampas” que te hacen los enemigos en determinados tramos (aunque que si eres un poco “avispao” podrás utilizarlas a tu favor), pero cuando lo terminas te sientes francamente bien, como haberte quitado esa espinita retro que tenías clavada en el corazón y que en su momento no podías quitarte porque eras un seguero de raza y Alex Kidd era lo más. Si buscáis un retro-reto difícil pero que no sea imposible, o simplemente rememorar vuestras tardes frente a la tele de tubo con la NES a todo volumen, es posible que Ninja Gaiden colme vuestra necesidad. Además yo creo que esta es una de esas cosas que puedes poner orgulloso en el currículum. O mejor no.

5 comentarios
  1. arknapalm
    arknapalm Dice:

    ORO. Tres clásicos como la copa de un pino y una de las sagas clásicas que sin duda más me molaron de mi infancia, y que con más gusto he revisitado. Un gran artículo, sí señor.

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  2. Ibero
    Ibero Dice:

    Como poseedor de este juego en la la nes , nada de mariconadas de emuladores, aunque aqui era el shadow warrior su nombre, pues le amo y le odio a muerte.Puta dificultad, mas de una nes habra sufrido una muerte dura por culpa de este juego.

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    • Kenji
      Kenji Dice:

      Juega al tercero y estoy seguro que tu NES muere y es violada brutalmente, no en ese orden. Te reto, te reto dos veces. Cinco continuaciones es una locura.

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  3. cp
    cp Dice:

    Dios, que recuerdos. Y el caso es que creo que solo jugué a los dos primeros de muy pequeño, jamás llegué a enterarme de que existía un tercero.

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