Music Sunday – Fahrenheit

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Quantic Dreams nacía en 1999 con un juego muy raro, Omikron – The Nomad Souls, que iba de asesinos en serie, policías en dimensiones paralelas y David Bowie haciendo cameos. Su segunda parte estaba en proceso pero fue cancelada por el repentino éxito de Fahrenheit (y la negativa de la parte alta de la compañía) o como cariñosamente lo llamo, el primer Heavy Rain. Para describir su música tengo dos nombres que están muy relacionados entre sí y aportan a la aventura de David Cage un buen punto a favor para destacar: Angelo Badalamenti y Twin Peaks.

Fahrenheit/Indigo Prophecy tenía una parte de aventura gráfica más o menos clásica y otra de acción en la que los eventos, bastante espectaculares, eran QTE puro y duro; por suerte el argumento que habían ideado en Quantic Dreams, hasta que el tramo final lo tira todo por el suelo, y una jugabilidad que sorprendía por ser la primera vez que se ejecutaba durante todo un juego, arrastraba el título francés hasta la memoria de aquellos que lo jugaron.

Por supuesto que todos nos acordamos de la torta en la cara que nos deja un mal final; con un argumento de profecías, elegidos y poderes extraños era muy complicado cagarla pero Fahrenheit lo conseguía de manera prodigiosa. Sin embargo, no es solo un juego agridulce la razón por la que se nos quedó en la cabeza sino por culpa del magnífico Angelo Badalamenti que nos metía el tema principal en muchos de los tracks del juego taladrándonos el cerebro exactamente igual que hacía en Twin Peaks.

David Cage no era tonto, sabía cual era la magia de Badalamenti y cómo de bien podía funcionar en su videojuego con sus composiciones misteriosas y cargadas de sentimiento, podía hacerte vibrar en una escena de acción al igual que hacer que se te cayera el alma a los pies al tomar una mala decisión. Pero Fahrenheit tampoco quiso quedarse solo con el buen hacer de Angelo y contó con la presencia de Theory of a Deadman quien ponía fin al juego con el temazo Santa Monica,  Love TKO de Teddy Pendergrass animando la escena de sexo interactivo que protagonizaba el policía o el pequeño homenaje a Nina Simone con No Good Man. Intriga y contemporaneidad juntas pero no revueltas.

Una banda sonora de película a la que no le hacía falta contar con un inspirado John Williams o Hans Zimmer para destacar sobre el resto es lo que nos ofrecía el segundo juego de Quantic Dreams. Mi elección, el tema del protagonista que me parece absolutamente genial y creo recordar que sonaba siempre en el momento apropiado. La lista de reproducción de YouTube aquí.

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